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CUCUMIS MYRIOCARPUS. Una planta exótica poco común, conocida también como pepino grosella. Llama la atención por su aspecto original y sus frutos singulares. La planta desarrolla tallos largos que pueden extenderse considerablemente. Sus hojas recuerdan a las de la sandía y dan al follaje un aspecto característico. Esta variedad será un hallazgo interesante para los aficionados a las plantas raras.
Los frutos son pequeños, redondos y tienen una apariencia muy peculiar. Su superficie verde oscura está decorada con franjas claras. Gracias al contraste de colores, destacan entre el follaje denso. Por su aspecto, la planta recuerda a otras especies exóticas de pepino, entre ellas Cucumis prophetarum. La combinación de hojas inusuales y frutos rayados le aporta valor ornamental.
Esta planta se cultiva principalmente con fines decorativos. Sus frutos no son comestibles y no deben consumirse. Es adecuada para decorar jardines y crear composiciones vegetales originales. Se puede dejar espacio para que sus largos tallos se extiendan o guiarlos sobre un soporte. Durante la fructificación, resulta especialmente interesante por sus numerosos pepinitos.
Esta variedad atraerá a coleccionistas de plantas exóticas y aficionados a los cultivos de jardín poco comunes. Permitirá diversificar una colección de representantes raros de la familia de las cucurbitáceas. La forma inusual de sus hojas y los frutos rayados de colores contrastantes la distinguen de las plantas habituales. Al elegir el lugar de cultivo, conviene tener en cuenta la longitud de los tallos y su forma de crecimiento.