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CRIOLLA DE COCINA. Una antigua reliquia familiar procedente de Nicaragua, esta singular variedad de pimiento dulce de media temporada combina un aspecto exótico con unas excelentes cualidades de sabor. En campo abierto, las plantas alcanzan aproximadamente 50 cm de altura, son compactas y producen una gran cantidad de vistosos frutos. Los frutos tienen paredes finas, miden alrededor de 10 cm de longitud y cambian de color del verde al rojo intenso durante la maduración. Su superficie es rugosa y muy marcada, recordando a la de algunas variedades de pimientos picantes.
El sabor es extraordinariamente dulce, sin ningún tipo de picor. El peso medio de los frutos es de 50–80 g. Cuando alcanzan la madurez completa, adquieren un intenso color rojo, son jugosos, crujientes y muy aromáticos. La variedad destaca por su intenso aroma afrutado y su sabor rico y equilibrado. Gracias a sus paredes finas, los frutos se secan rápidamente, siendo ideales para elaborar pimentón aromático. También son excelentes para consumir frescos, preparar ensaladas, asarlos, rellenarlos y utilizarlos en numerosas recetas.
PRODUCTIVIDAD Y MADURACIÓN
La planta es poco exigente y produce excelentes cosechas tanto en invernadero como en campo abierto. Incluso sin riego adicional, los arbustos alcanzan 40–50 cm de altura y producen tantos frutos que parecen completamente cubiertos por ellos. Esta variedad tiene una interesante historia: fue descubierta en 1988 por un agricultor de Nicaragua y desde entonces se ha conservado como una auténtica reliquia familiar.
Su nombre significa «Cocina criolla» o «Cocina local», reflejando su uso tradicional en la gastronomía de la región. El período de maduración es de aproximadamente 80–90 días. Gracias a su extraordinario valor ornamental, su elevada productividad y su excelente sabor, esta variedad está considerada una de las más atractivas entre los pimientos dulces.